¿Tienes fugas de agua en el fregadero o notas que el latiguillo está deteriorado? No te preocupes, no hace falta llamar al fontanero de inmediato: cambiar el latiguillo del fregadero es más fácil de lo que parece y, con unos simples pasos, puedes hacerlo tú mismo en casa.
Aquí te contamos los problemas más comunes y cómo solucionarlos:
El latiguillo pierde agua en la unión.
Suele deberse a una junta desgastada o a que el latiguillo ya cumplió su vida útil. La solución es reemplazarlo por uno nuevo: son económicos y fáciles de encontrar en cualquier ferretería.
Las tuercas no ajustan bien.
Si al instalar el nuevo latiguillo notas que gotea, asegúrate de apretar correctamente las tuercas con una llave fija o inglesa. No es necesario aplicar demasiada fuerza, pero sí que queden bien firmes.
Sale poca presión de agua.
En ocasiones, la baja presión se debe a que el latiguillo está obstruido por cal o suciedad. Antes de cambiarlo, puedes probar a limpiarlo, aunque lo más práctico suele ser sustituirlo directamente.
Dificultad al encajar el latiguillo nuevo.
Comprueba que compras el repuesto con la medida adecuada (longitud y diámetro). Existen varios tipos y conviene llevar el viejo a la tienda para asegurarte de elegir el correcto.
🪛 Consejo extra: corta siempre el suministro de agua antes de manipular el fregadero y ten a mano un trapo o cubo para recoger posibles restos de agua.
Si prefieres ver cómo hacerlo paso a paso, pincha en la imagen que te dejamos más abajo. ¡Encontrarás contenido audiovisual que puede ayudarte!
¿Te sientes identificado con alguno de estos problemas? A veces tienen una solución fácil, otras requieren la intervención de un técnico profesional. Si lo has probado todo y no lo has resuelto, escríbenos: te conectamos con el especialista indicado en https://multihelpers.com






