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¿Notas que el agua del grifo apenas sale con fuerza o que la ducha no tiene la presión de siempre? Tranquilo, no siempre significa que haya un problema grave en la instalación. Muchas veces, la baja presión de agua en casa se debe a causas simples que se pueden arreglar sin necesidad de llamar a un fontanero.

Aquí te contamos las causas más comunes y cómo solucionarlas:

Grifos obstruidos por cal o suciedad.

Con el tiempo, los aireadores de los grifos pueden acumular cal o restos de suciedad. Desenróscalos, límpialos bien con vinagre o un desincrustante y vuelve a colocarlos.

Latiguillos viejos o doblados.

Si los latiguillos del fregadero o lavabo están en mal estado, pueden obstruir el paso del agua. Revisa que no tengan pliegues y cámbialos si están deteriorados.

Problemas en la llave de paso.

A veces la llave de paso no está completamente abierta o tiene sedimentos que dificultan el caudal. Comprueba que esté bien abierta y, si sigue el problema, valora reemplazarla.

Instalación con pérdidas o fugas.

Si la presión baja en toda la casa, podría haber fugas ocultas en la instalación. Revisa si notas humedades o consumo excesivo en la factura del agua.

Presión general baja en la red.

En ocasiones, la causa no está en tu casa sino en la red de suministro. En estos casos, lo más práctico es instalar un grupo de presión o bomba de agua doméstica.

🪛 Consejo extra: antes de desmontar nada, corta el suministro de agua. Ten a mano un cubo o trapo para recoger posibles fugas y evita complicaciones.

Si prefieres ver cómo hacerlo paso a paso, pincha en la imagen que te dejamos más abajo. ¡Encontrarás contenido audiovisual que puede ayudarte!

¿Te sientes identificado con alguno de estos problemas? A veces tienen una solución fácil, otras requieren la intervención de un técnico profesional. Si lo has probado todo y no lo has resuelto, escríbenos: te conectamos con el especialista indicado en https://multihelpers.com

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