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¿Has puesto en marcha tu aspiradora y de repente ha empezado a desprender un olor desagradable? No te preocupes, no siempre significa que esté rota. En la mayoría de los casos, la causa es sencilla y puedes solucionarla sin gastar mucho dinero.

Aquí te contamos las causas más frecuentes y sus posibles soluciones:

Acumulación de suciedad en el depósito o bolsa.
Si no se vacía o cambia con regularidad, la suciedad y el polvo pueden empezar a generar mal olor, sobre todo si hay restos orgánicos. Vacía el depósito, limpia con agua y jabón suave y deja secar bien antes de volver a usarla.
Filtros sucios o saturados.
Los filtros de la aspiradora atrapan partículas y, con el tiempo, pueden retener polvo y bacterias que provocan malos olores. Consulta el manual para saber si se pueden lavar o si debes reemplazarlos.
Restos de humedad en el interior.
Aspirar líquidos o zonas húmedas (sin ser un modelo diseñado para ello) puede generar moho en el interior. Si sospechas que es el caso, desmonta las partes accesibles y deja secar completamente.
Cables y motor recalentados.
En algunos casos, el olor proviene de piezas internas sobrecalentadas. Si huele a quemado, detén el uso inmediatamente y revisa si el filtro o las entradas de aire están obstruidas, ya que esto obliga al motor a trabajar de más.

🪛 Consejo extra: desenchufa siempre la aspiradora antes de manipularla. Si vas a desmontar piezas o limpiar filtros, consulta primero el manual del fabricante o busca un tutorial en vídeo.

Si prefieres ver cómo hacerlo paso a paso, pincha en la imagen que te dejamos más abajo. ¡Encontrarás contenido audiovisual que puede ayudarte!

¿Te sientes identificado con alguno de estos problemas? A veces tienen una solución fácil, otras requieren la intervención de un técnico profesional. Si lo has probado todo y no lo has resuelto, escríbenos: te conectamos con el especialista indicado en https://multihelpers.com

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